El taller del pintor Saul Riquelme se construyó en el año 2014 en un espacio de 50 m2 ubicado en el segundo piso de su casa. El área de creación se caracteriza por tener una gran iluminación natural, cuenta con 2 caballetes de madera con marco en H regulables y ruedas, un mueble auxiliar móvil de pintura y una mesa baja con compartimientos para el guardado de los óleos.

Proceso de creación de una pintura

Pintor: Saul Riquelme Riffo

Para el artista, el acto de pintar es un viaje hacia su propio ser. En ese proceso busca encontrarse con su alma, interpretarla y darle forma a través de objetos, fragmentos de cuerpos o símbolos que provienen de la realidad, pero que adquieren un nuevo sentido dentro del lienzo. Cuando la creación comienza, el artista entra en un estado de quietud y trance: una calma profunda que se transforma en alegría, en purificación, en alimento del espíritu.

1.- Nacimiento de la idea

El origen de la obra puede surgir de un sueño profundo que el artista logra retener en su memoria, el cual se transforma y humaniza al despertar. También puede nacer de una idea, una imagen que llama su atención o una emoción que desea expresar.

2.- Boceto inicial

Con la idea principal ya identificada, el pintor inicia una búsqueda de personajes, elementos y ambientes que mejor representen esa idea matriz. Estos componentes son transformados y llevados a una herramienta de edición digital o manual, donde se recortan, modifican, distorsionan, componen y crean el boceto oficial, que servirá de base para su traslado al lienzo.

3.- Creación física de la obra

3.1.- Elaboración del lienzo

El lienzo se compone del bastidor y la tela. El bastidor se confecciona en madera de álamo, con rebajes y otros ajustes específicos. Luego se coloca la tela crea cruda de forma estirada, tensada uniformemente y fijada al bastidor con grapas metálicas. Finalmente, se aplica una preparación de pintura elaborada con esmalte al agua y cola fría en proporciones variables, que sella, protege la superficie y entrega adherencia para el recibimiento del óleo.

3.2.- Traspaso del boceto inicial al lienzo.

Con lápiz grafito, goma y regla, se reproduce el boceto sobre el lienzo. Posteriormente, se repasan los trazos con un pincel y una aguada elaborada con pintura al óleo color café y médium, para fijar el dibujo a la superficie.

3.3.- Aguada inicial

Se aplica una aguada con distintas tonalidades de óleo y médium, cubriendo el lienzo y estableciendo la base cromática y compositiva de la obra.

3.4.- Capas de pintura

Se aplican sucesivas capas de pintura al óleo, incorporando veladuras, transparencias y texturas que otorgan profundidad y matices a la obra.

3.5.- Transformación de la obra

A medida que avanza la pintura, la obra experimenta un proceso de transformación, adquiriendo personalidad, identidad y evolución.

3.6.- Detalles y proceso de terminación parcial o definitiva

Se añaden diversas capas de pintura de terminación y detalles hasta que la obra alcance su final momentáneo o definitivo, según la satisfacción que esté viviendo el pintor en ese momento.

4.- Exposición del cuadro al espectador

Uno de los propósitos fundamentales de la obra es invitar al espectador a detenerse, a mirar más allá de lo visible y adentrarse en la esencia íntima de la obra. No se trata de observar lo real o lo aparente, sino de descubrir aquello que habita en el interior, lo que el cuadro despierta de manera única en quien lo contempla. La pintura propone un espacio de libertad, donde el espectador puede construir su propia historia, proyectar sus emociones y resignificar la imagen, según su estado interior. Así, la obra deja de pertenecer solo al artista para volverse parte del espectador, en donde se puede generar sensaciones de calma, atención o felicidad, ofreciendo un instante de silencio y desconexión de la vida cotidiana.

5.- Retroalimentación y motivación del artista

Finalmente, para el artista el pintar se convierte entonces en una forma de vida, una manera de descomponer su visión del mundo y reconstruirla desde lo más esencial. Este acto creador lo nutre, lo fortalece y le permite continuar existiendo dentro del vasto universo, encontrando en el arte no solo expresión, sino también sentido y supervivencia.